Resulta que descubrí la primera enfermedad debida a un error cromosómico en el hombre, que es el Síndrome de Down, que antes era llamado Mongolismo, porque esos niños tienen una extraña apariencia que a los europeos les recuerda algún tipo de rasgos mongólicos. Pero en Mongolia no le llaman mongolismo a esta enfermedad; le llaman Imbecilidad Europea. Descubrí que tenían un cromosoma de más. Esto fue hace mucho tiempo, hace treinta y dos años, si me salen bien las cuentas, y por este descubrimiento recibí el Premio Kennedy de manos del último presidente aquí en los Estados Unidos. Y también por este descubrimiento recibí el Premio Memorial William Allen, que es la recompensa más alta que se puede recibir en genética en el mundo. También se da en los Estados Unidos.
Bueno, no quiero pasar demasiado tiempo hablando de mí mismo, no es éste el tema que nos ocupa. Pero hemos descubierto diez diferentes enfermedades debidas a errores cromosómicos, y me atrevería a decir que los diez capítulos de esta enorme patología la escribimos nosotros en francés. Ahora estamos tratando con los mecanismos del retraso mental debido a enfermedades cromosómicas, y estamos comenzando a comprender porqué la posesión de un cromosoma de más, es decir, una información normal pero repetida, causa problemas en el desarrollo del intelecto. Y, por ejemplo, hace muy poco demostramos que en la trisomía veintiuno, el Síndrome de Down, antes llamado Mongolismo, las células del niño son más sensibles a algunos fármacos que se emplean contra el cáncer. Parece algo totalmente sin relación, pero de hecho está definiendo todo un nuevo campo de investigación, porque muy probablemente esta peculiaridad está relacionada con una deficiencia en el sistema químico que se emplea especialmente en nuestras neuronas, y es probablemente una de las principales razones por las que no desarrollan una inteligencia normal. Así que, por el momento, usted me ha preguntado qué hacemos ahora. Estamos trabajando sobre esta hipótesis en particular porque nos permite hacer experimentos sobre células, tomadas de los niños. Las cultivamos y las podemos manipular, las sometemos a carencias, las seguimos y jugamos con ellas, y empleamos muchos fármacos para ver cómo reaccionan, y es la primera vez que podemos hacer experimentos sobre células humanas en el intento de curar una enfermedad neuronal, una enfermedad nerviosa, de modo que es un campo entusiasmante, pero el trabajo no está terminado. Sólo se toman unas cuantas gotas de sangre y se cultivan las células, se hacen cultivos. Jugamos con las células, pero no con el niño.
Jérôme Lejeune (Montrouge, París-1926; 3 de Abril de 1994), médico genetista francés. Descubridor del síndrome de Down, entre otras más.
No le otorgaron el Premio Nobel, pero ni falta. Trabajó durante toda su vida a salvar y curar enfermos por difícil que éstos fueran. Jamás contempló la posibilidad de aniquilarlos.
Traigo aquí este pequeño homenaje a este gran científico por aquéllas mujeres que contemplan el aborto tras saber que su hijo tiene un cromosoma de más. Les animo a luchar y a conseguir que sean considerados seres normales. Casi que ya no es ningún problema, hay ya mucho conseguido y más aún por coseguir.
30/03/2009
El fracaso del movimiento eugenésico (2ª parte bis)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



















2 comentarios:
Eleonora: me parece fantástico que sigas con la serie de artículos sobre la eugenesia. Ya he visto los anteriores, y he pensado que en unos días los voy a colgar yo en mi blog citándote como fuente, porque esta lucha no puede dejarse así, con la manifestación como final, sino que hay que seguir dando guerra...
Un abrazo.
pues adelante, porque es bueno que se sepa.
será una serie muy larga pero beneficiosa. como bien díces no termina con la manifestación, esta es la mejor causa por la que luchar en este mundo lleno de odio y oprobio.
Un beso. :)
Publicar un comentario en la entrada